El invierno se acerca y las noticias que llegan del emisferio sur son bastante preocupantes. Cuando la primera oleada del N1H1 toca a su fin, algunos datos apuntan a una segunda oleada de casos más virulentos.
Los médicos informan de una nueva variante de la gripe pandémica H1N1 que ataca directamente a los pulmones, causa enfermedad severa en personas saludables y requiere un tratamiento hospitalario más costoso de lo habitual
Algunos países están informando de que hasta el 15% de los pacientes hospitalizados por contagio con la cepa de la gripe H1N1 necesitan cuidados intensivos, lo que provoca aún más complicaciones en unos sistemas de atención médica que ya están colapsados. Esto sería debido a una mutación del virus que lo hace más virulento y que ataque sobre todo al aparato respiratorio.
La agencia de Naciones Unidas informó que la circulación de la nueva cepa de influenza H1N1 habría superado su punto máximo en la mayor parte del hemisferio sur, aunque aún la zona está atravesando el invierno.
La OMS también indicó que la nueva cepa pandémica ha alcanzado niveles epidémicos en Japón, lo que marca el inicio temprano de lo que sería una larga temporada de gripe en el hemisferio norte, mientras la situación empeora en las regiones tropicales.

Aunque la influenza rara vez surge en medio de temperaturas cálidas, la enfermedad siguió expandiéndose, a niveles bajos, en el hemisferio norte durante todo el verano. E incluso donde aún está en marcha la temporada de gripe, la cepa H1N1 es dominante y afecta a más personas que los virus estacionales.
La OMS dijo que está aconsejando a los países del hemisferio norte a que se preparen para la expansión de una segunda ola de la pandemia. Cada año, la gripe estacional infecta a entre el 5 y el 20 por ciento de una población determinada y causa entre 250.000 y 500.000 muertes a nivel global.
Dado que prácticamente nadie tiene inmunidad al nuevo virus H1N1, expertos creen que infectará a más personas de lo habitual, hasta un tercio o más de la población mundial.
Asimismo, a diferencia de la gripe estacional que ataca fundamentalmente a los ancianos, la cepa pandémica afecta desproporcionadamente a las personas más jóvenes, por lo que causaría más enfermedad severa y muertes entre los adultos jóvenes y los niños que la influenza estacional.
Las personas que corren más riesgo son las mujeres embarazadas, quienes padecen enfermedades crónicas como asma o diabetes y algunos estudios sugieren que también los obesos.
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